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domingo, 2 de febrero de 2014

Reseña: La testigo



Título: La testigo
Título original: The witness
Autor: Nora Roberts
Editorial: Plaza & Janés
Año de publicación: 2013
Edición: ebook
Número de páginas: 512
ISBN: 9788401343766


Sinopsis
Una noche de verano, Elizabeth Fitch falsifica un carné de conducir con la edad necesaria para que la dejen entrar en la discoteca Warehouse 12. Su vida cambiará para siempre cuando conozca a Ilya Volkov, el hijo del dueño del local, el capo de la mafia rusa en Chicago.
 



Opinión personal

Nora Roberts es una de las mejores autoras de novela romántica de la actualidad (aunque la señora lleve escribiendo desde el 81), y eso se conoce bien entre los entendidos y los aficionados a la novela romántica. Dicen las malas lenguas que las novelas que escribe últimamente han perdido mucho, que no son tan buenas como lo eran antes, que los romances no enganchan, no enamoran. 
Pues bien, puede que no sea de las que más la ha leído, pero llevo ya un par de libros de Nora contando con este, algunos de ellos de la “etapa antigua” por decirlo de alguna forma, y no sé de dónde se han sacado eso. La gente debería grabarse a fuego en la sesera que: primero, no todas las novelas de un autor van a ser en la misma línea y van a resultar de 5 estrellas, y segundo, que los escritores no son perfectos. La perfección no existe. Y si contamos con que esta señora carga a sus espaldas con más libros que dedos tenemos entre cinco personas (no los he contado todos, porque son un puñado y yo soy muy vaga), veo difícil que todos vayan a ser obras de arte. Por el amor de una madre, a muchos no nos daría el cerebro para escribir tanto como escribe Nora. Calm the hell down, people. 

Reprimendas aparte, vamos a lo que vamos.
Nos encontramos con una novela dividida en cuatro partes, cada una de ellas centrando el punto de vista en un personaje. La primera parte transcurre por completo en el pasado, poniéndonos en antecedentes de lo que le pasó a Elizabeth, y las otras tres en lo que podríamos llamar “el presente” de la novela.

Elizabeth, nunca Liz, Fitch es un robot hecho a imagen y semejanza de su madre, la perfecta doctora Susan L. Fitch, o eso le gustaría a esta. Es guapa, atlética, muy brillante, y pronto entrará en la carrera de Medicina a la temprana edad de dieciséis años. 
Pero si hay una cosa que no es Elizabeth es feliz. No quiere ser un cerebrito, no quiere ser perfecta, no quiere ser médico, y no quiere tener toda su dichosa vida planeada hasta el más mínimo detalla (por Dios, si la madre le restringe hasta la música que debe escuchar). Quiere ser libre, vestir como le dé la gana, salir con quien ella quiera, hacer lo que ella quiera, y usar sus enormes conocimientos informáticos para entrar en el FBI y dedicarse a combatir los delitos informáticos (HACKERS, YUJU).

Un día decide rebelarse y cortar por lo sano. Aprovechando que su madre se va a una convención, se corta el pelo, se tinta, y se va de compras. Sí, lo primero que hace con la libertad que piensa conseguir, es ir al centro comercial. ¿Por qué? Porque hasta la ropa se la escogía su madre. En el centro comercial se topa con una antigua compañera de clase, con la que en realidad no tuvo nunca relación, pero con la que acaba “congeniando” de algún modo. Y digo “congeniando” porque las habilidades sociales de Elizabeth son comparables a las de la doctora Brennan y el agente Grant Ward juntos (vale, puede que ni sepáis quiénes son. Shame on you, pero haceos a la idea de que prácticamente cero). 
Julie quiere irse de fiesta y Elizabeth, a cambio de que le enseñe lo que debería comprar, le promete conseguir unos carnets falsos para entrar en el club de moda de la ciudad. Ya hemos dicho que Elizabeth es un genio de la informática, así que no será tarea difícil.

Necesitó varias horas y tres intentos para sentir que había hecho algo que superaría la comprobación en un club nocturno. En realidad creía que podría incluso pasar una prueba más rigurosa de la policía. Pero esperaba que las cosas no llegaran a ese extremo.


Jamás habría pensado que algo tan nimio como falsificar unos carnets para poder entrar a un club, divertirse y beber unas copas, iba a convertirse en su perdición y la de su nueva amiga Julie. A partir de esa noche, su vida se convertirá en un infierno, y se verá obligada a esconderse.

Y doce años después, en un pueblecito de  las montañas de Ozark, la perfecta burbuja protectora casi-más-bien-bunker en el que vive se tambaleará cuando cierto atractivo jefe de policía decida averiguar los secretos que oculta la preciosa y misteriosa mujer que vive en una cabaña magníficamente protegida en el bosque. Porque esa mujer tan reservada apenas habla con la gente o baja al pueblo, tiene un perro del tamaño de un caballo, la casa mejor protegida que ha visto, y una compañera inseparable a la cadera: una pistola. A Brooks, todo eso le huele a cuerno quemado. Abigail Lowery esconde algo, o huye de algo o alguien, y él está decidido a averiguar de qué se trata y a protegerla en caso de que las cosas se pongan feas (que tampoco es que lo necesite, ella sola se basta).

¿Tienes que recordarle al perro que soy un amigo tuyo cada vez que te bese? ―le preguntó cuando ella hubo abierto la puerta.
― No a menos que le dé una orden distinta.
― Vale.
Esa vez le puso las manos en las caderas y se arrimó a ella. Le capturó la boca mientras sus manos ascendías por su cuerpo, despertaban nervios, avivaban necesidades.

Abigail está decidida a ocultarse lo mejor que pueda, a sobrevivir (porque eso no es vivir), y eso incluye no dejar entrar a nadie en su vida. Porque eso podría suponer bajar la guardia y que la encuentren, o lo que es peor, perder a alguien más, algo por lo que no está dispuesta a pasar de nuevo.
Pero Brooks es un hombre curioso por naturaleza y profesión, perseverante, y con el firme propósito de enamorar a Abigail Lowery y que esta se permita confiar en él.

Durante 500 páginas nos enamoraremos perdidamente de Brooks Gleason (y no, no tiene que ver nada que sea un poli. O bueno, igual un poco), y también de la complicada Abigail (es tan tierna con su habla a lo robot y sus pésimas habilidades sociales que dan ganas de darle un achuchón. Lo que no quita que de vez en cuando nos riamos un poco a su costa). Pero mientras vivimos con ellos la historia de amor que poco a poco van desarrollando, no nos olvidaremos del peligro que acecha a Abigail tras una esquina, algo que hará que nos mantengamos un tanto en vilo durante toda la novela, hasta que todo llegue a su inevitable final.

Puntuación

Repetirías (5/6)




La testigo mezcla a la perfección suspense y romance, como casi todo, si no todo, lo que escribe Nora. 

La historia de amor es el eje central de la novela una vez pasamos la primera parte en la que está dividida, pero en ningún momento olvidamos que la espada de Damocles está colgando sobre la cabeza de la protagonista por más medidas de seguridad casi perfectas que ésta desarrolle. La intranquilidad por lo que pueda pasarle a ella si la descubren no nos abandona en ningún momento, y eso me ha gustado mucho. Me gusta el suspense, y me gusta que cuando en una sinopsis se habla de este, que cuando la gente hace una crítica y planta la pegatina de “suspense” en ella, sea suspense del de verdad, del constante. No ese suspense chapucero que dura cinco o seis páginas mal contadas y luego se esfuma igual que ha venido.
Además tiene toques de humor que son muy bienvenidos, y la dinámica entre ellos dos es estupenda una vez llegan a confiar el uno en el otro.

Interesante. Muy interesante. A lo mejor deberías haber apuntado a la CIA.
― No despertó mi interés. Creo que esperarán que altere mi aspecto de algún modo para el encuentro. Debería bastar con esto, junto con algunos cambios con el maquillaje y algo de relleno. Pechos más grandes.
― No puedes equivocarte con pechos más grandes.
― Creo que mis pechos naturales son más que suficiente.
― Vamos a ver. ―Ahuecó las manos sobre ellos, reflexionando―. Más que suficiente.
― Obsesionarse con el tamaño del pecho es tan estúpido como hacerlo con el del pene.
― Creo que mi pene es más que suficiente ―replicó Brooks. Abigail rió y se volvió hacia el espejo-. Supongo que no vas a comprobarlo para asegurarte.
― A lo mejor más tarde.


Si tengo que ponerle un pero a La testigo, es que la resolución de todo el asunto con los Volkov, si bien por una parte es original y bien pensada, por otra me ha parecido de lo más sencilla. No sé, conforme se acercaba el final esperaba algo de drama dramón, no un corte limpio.



viernes, 31 de enero de 2014

Reseña: Quédate a mi lado



 
Título: Quédate a mi lado
Autor: Noelia Amarillo
Editorial: Terciopelo
Año de publicación: 2012
Edición: ebook
Número de páginas: 132
ISBN: 978-84-15410-26-3


Sinopsis
En una ciudad en la que puedes tocar el cielo o caer en el infierno, invisible para aquellos que lo rodean, Jared camina sin rumbo por sus calles, buscando un futuro mejor que el presente en que está inmerso. Su deambular le lleva hasta una pequeña tienda regentada por Dolores y su nieta, Nuria. Allí, la afable anciana le dará la oportunidad de cambiar su presente, aún en contra de los deseos de su desconfiada nieta.
Bajo la desamparada apariencia de Jared, Nuria descubrirá a un hombre valiente que conquistará su corazón, aunque sin pretenderlo y que, asustado por la pasión que siente por ella, intentará por todos los medios ocultársela. Al fin y al cabo, no tiene nada que ofrecer, él solo es un"sin techo más".
Pero Nuria no es una jovencita soñadora e insegura, sabe lo que quiere, y está dispuesta a luchar por conseguirlo. Utilizará todas las armas a su alcance para vencer los recelos de Jared, y la pasión, será una de ellas. Si la pasión llama a tu puerta, ¿te atreverías a rechazarla?



Opinión personal
Tengo que decir que es la primera novela de esta autora que leo, y eso es algo importante a tener en cuenta. ¿Por qué? Porque no es lo mismo la reseña que sale de la primera toma de contacto con un autor que la que sale de haber leído ya cuatro o cinco libros de este, por poner un ejemplo. Ya sabéis que la primera toma de contacto es decisiva, es como los pilotos de las series. Como no te guste o no te termine de convencer, igual acabas por no darle más oportunidades y destierras al autor de por vida… 
Había leído buenas críticas de esta autora española, y un día me apeteció probar, así que decantarme por la novela que, según la opinión popular, es la mejor que tiene hasta ahora,  me parecía lo más sensato (yo es que soy muy sensata y esas cosas). Y no ha sido en absoluto una mala decisión. Puedo decir que Noelia Amarillo no se merece mi destierro literario (¿?), al menos de momento.
Lo que más me atrajo de la novela es que el protagonista masculino no es, en absoluto, a lo que estamos acostumbrados cuando nos enfrentamos a una novela romántica. En la mayoría de las novelas, el chico es un caballero de brillante armadura, un príncipe, un policía, un empresario... podéis escoger la etiqueta que queráis. Todos poseen algo: trabajo, familia, una misión ultra-súper-mega importante para la humanidad... y pueden ser unos auténticos imbéciles al principio o no, pero eso es lo de menos.

En Quédate a mi lado no van por ahí los tiros. Jared, el protagonista masculino y a través del cual viviremos la mayor parte de la historia, es una persona que no tiene nada más que lo que lleva puesto, lo que hay en su mochila, y lo que queda de su orgullo y su dignidad. Circunstancias que no nos son desconocidas a la mayoría de nosotros, han hecho de él un sintecho, un desamparado, y su situación no solo ha hecho mella en su apariencia física, sino que también ha afectado a su carácter. Tiene la autoestima por los suelos y está desangelado, pero aun así no se permite desfallecer ni recurrir al camino fácil. Sigue conservando un profundo sentido del honor, la honradez, la decencia y el orgullo.

No. No recurriría al camino fácil, no se permitiría a sí mismo aceptar ropa ni comida sin dar nada a cambio. No entraría en el bucle de aceptación resignada y perezosa en que habían caído algunos de los sin techo que conocía. Él todavía mantenía la esperanza. Conseguiría salir del bache, encontraría un trabajo que le permitiera subsistir. O al menos lo intentaría.

La rutina que viene siendo habitual para él cambiará por completo cuando la anciana que regenta una mercería, Dolores, le tienda una mano desinteresada. Poco a poco, Jared se gana el favor de ésta, y va consiguiendo pequeños trabajos gracias a ella que le permiten tener una ocupación, comer un par de veces al día, y dormir sin el constante temor a que algún salvaje decida molestarle.

La única asignatura pendiente para Jared tiene nombre de mujer: Nuria, la nieta de Dolores. Nuria no es en un principio tan amable como su abuela, ni mucho menos (he de confesar que al principio me daban ganas de darle un sopapo. Tía, vale que seas precavida y todas esas gaitas, pero un poco de humanidad). Es desconfiada, conoce a los tipos como Jared, y no está dispuesta a que se aproveche de su abuela y se largue sin más. Pero resulta que las cosas no son como ella las pintaba la primera vez que lo vio, no es la clase de hombre que ella creía.

La atracción surge poco a poco entre ambos, y los dos deberán luchar para poder llevarla a buen puerto: Jared contra su baja autoestima y la pésima opinión que guarda de sí mismo, y Nuria contra las reticencias y la cabezonería de Jared, amén de con su mentalidad un pelín anticuada (a pesar de no tener más que unos cuantos años más que ella). Sin embargo, Nuria es muy perseverante, es una chica que sabe lo que quiere y que pretende conseguirlo por todos los medios, sea como sea. Puede que Jared sea cabezota, pero a Nuria en cabezonería no le gana nadie.
Jared dejó caer sus párpados y le devolvió el beso. Fue un óculo lento, cariñoso, casi inocente. Los labios se encontraron y jugaron, aprendiendo cada línea y recodo del contrario. Pero no pasaron de ahí. Jared tragó saliva e intentó alejarse de la suavidad tentadora de la mujer, pero ella no se lo permitió.


La historia de amor entre los dos es realmente bonita. Es un amor puro, de los de verdad, de los realistas. Nada de empalagosidad al máximo y casarse a los cinco minutos de haber cruzado miradas. Tiene un ritmo natural, y eso es algo de agradecer en los tiempos que corren en cuanto a las novelas románticas-eróticas.

Además, con esta novela se nos da un toquecito de atención. Puede que no desconozcamos que hay gente desafortunada que no tiene nada, que vive en la miseria; pero bien es verdad que la mayoría de nosotros nos acostumbramos a ese hecho y toda esa gente empieza a ser invisible para nosotros. Esto lo sé yo y lo sabemos todos.
Puntuación
Decir que me ha encantado es quedarse corto. 
Noelia escribe de forma muy sencilla y amena, con un lenguaje muy cercano al lector, de modo que meterse en la piel de los personajes es una tarea fácil. No vivimos la experiencia desde fuera, estamos dentro. 
El ritmo es ágil, y consigue mantener el interés desde la primera página, así que no es difícil acabar la novela en una tarde (a ver, depende de la velocidad de lectura que tenga cada uno. Igual para algunos es una tarde y parte de la noche, qué sé yo).

Repetirías (5/6)


¿Buscas una novela romántica contemporánea, fácil de leer, tierna, con un romance que te deje una sonrisa en el corazón al acabar? Esta historia es la indicada.
Quédate a mi lado es una buena historia. Gusta y engancha, sí, pero no es de las novelas que acabas y te dejan por compañeras una resaca lectora y una depresión de caballo por haberla terminado. Y sabéis que eso es importante, no mintáis.

Le molestaba en lo más profundo que la gente se apartara de él. No pedía nada a nadie, no mendigaba ni robaba. Solo paseaba por las calles. Sí, puede que se asomara a los cubos de basura y las papeleras, pero esa era la única manera que había encontrado para ganarse, más o menos, la vida. Buscaba chatarra: sartenes rotas desechadas por las amas de casa, aparatos electrónicos a los que pudiera destripar y sacar los cables de cobre que luego vendería; cualquier metal que lograra conseguir suponía la diferencia entre comer o no.

Si tengo que ponerle una pega es que, como chica de ciencias médicas que soy, me sangran los ojos al ver escrito "vena carótida". Corregidme si estoy equivocada, que puede que sí, pero creía que todo el mundo sabía que, en el cuello, la vena es la yugular, y la arteria es la carótida, al igual que la mayoría sabe que se desangra uno más rápido con un corte en la arteria que en la vena (there, pequeño apunte por si queréis matar a alguien).
Un error escribiendo lo tiene cualquiera, bien lo sé. Ahora, no entiendo que teniendo que pasar las correcciones que deben pasar las novela que se publican o se van a publicar (y existiendo los lectores beta), ese tipo de cosas pasen desapercibidas.



jueves, 16 de mayo de 2013

Reseña: El fin de Mr. Y

 

Heeee vueeeeltooooo. Y con reseña.

 

FIESTA

 


 

 

 

Título: El fin de Mr. Y

Título original: The End of Mr. Y

Autor: Scarlett Thomas

Editorial: 8449321597

Año de publicación: 2009

Encuadernación: Tapa dura

Número de páginas: 438

 

 

 

 

Sinopsis

¿Si supieras que un libro está maldito, lo leerías?
Cuando Ariel Manto descubre un ejemplar de El fin de Mr. Y en una librería de viejo no da crédito a lo que ven sus ojos. Ha estudiado al autor, el extravagante científico victoriano Thomas Lumas, y sabe que los ejemplares de su obra son extremadamente raros y, según dicen algunos, están malditos.
Con El fin de Mr. Y bajo el brazo, Ariel se verá inmersa en una emocionante aventura de amor, sexo, muerte y viajes en el tiempo.

 

 

 

Opinión personal

No sé muy bien cómo enfocar la reseña de este libro. Al acabarlo me quedé un poco en plan Wait, WHAT?. Es difícil explicarlo. Pero vamos poco a poco.

E n esa época me convertí en una lectora compulsiva, cosa fácil cuando te pasas un montón de horas rodeada por más libros de los que jamás podrás leer. Empiezas uno, pero te distrae la idea de que podrías haber elegido otro. Al final del día has hojeado dos, empezado cuatro y leído el final de siete.

Ariel Manto es una joven licenciada en Filosofía y Literatura inglesa con un pasado y presente… digamos tormentoso. No es una muchacha muy sociable y le interesan asuntos que probablemente a la mayoría de la gente se la traen floja (o que solo les viene a la mente cuando se van a la cama e intentan dormir. Ya sabéis cómo va eso).
Es una apasionada de la literatura sobre física, metafísica y filosofía, sobre todo lo que serían las cuestiones del universo, de cómo funciona todo, cómo empezó, cómo podría acabar…
Entre los autores que más ha leído y suelen mencionarse más en la novela se encuentran Butler, Derrida, Heisenberg, Poe, Aristóteles, Platón… y Thomas Lumas. En torno a este hombre gira todo. Es el centro mismo de la novela, aunque Ariel sea la protagonista. Por él ocurre todo.

Thomas Lumas es un científico de la época victoriana (vivió a finales del siglo XIX) muy controvertido, al que se le tomó muy poco en serio en su tiempo y que apenas se conoce en la actualidad. Escribió todo tipo de libros, tanto novelas como ensayos. Y en todos ellos dejaba entrever su lógica y sus teorías fuera de lo común.
La mayoría de sus teorías conforman experimentos mentales. Los experimentos mentales son como cualquier otro experimento pero con la salvedad de que no pueden demostrarse empíricamente. Es decir, no vas a poder coger una probeta, mezclar ingredientes y ver la reacción que se produce (por poneros un ejemplo). Toda la teoría que conforma ese experimento mental, la teoría que lleva a pensar ese experimento, no se puede comprobar con nada más que con razonamiento y lógica.

En torno a los experimentos mentales (no solo de Lumas, sino de otros muchos físicos y pensadores) realiza nuestra protagonista su tesis. Vamos, sobre algo que no tiene nada que ver con los estudios que ella ha realizado en la universidad.
Su tutor es el profesor Saul Burlem, al cual conoce en una conferencia sobre Lumas y El fin de Mr. Y (más específicamente, sobre la maldición del libro). Fue una conferencia muy poco concurrida, así que al finalizar Burlem y Ariel tuvieron la oportunidad de comparar opiniones y discutir sobre el autor y su novela maldita.
Poco después de comenzar Ariel a trabajar en su tesis, Burlem desaparece sin dejar rastro.

 

Esta es mi misión, no la vida real. La vida real es dejar que los hombres me follen encima de la mesa (disfrutando además, lo cual empeora las cosas). La vida real es no tener dinero casi nunca, no tener comida. La vida real es no tener calefacción. La vida real es física. Pero dadme libros en su lugar, dadme la invisibilidad del contenido de los libros, los pensamientos, las ideas, las imágenes.

 

El último libro que escribió Lumas, una novela, es El fin de Mr. Y, y se dice de este libro que está maldito. Todos los que lo han leído han muerto. Incluso su autor murió al día siguiente de publicarse. Solo se conoce la existencia de un ejemplar, y está en la cámara acorazada de un banco.
Ariel, por casualidades de la vida (o no), entra en una librería de viejo un día y pregunta por el libro aún sabiendo que la respuesta va a ser no, como siempre. Por intentarlo…
Y resulta que lo tienen. En una caja junto a otros libros antiguos. A la muchacha le falta tiempo para comprarlo y salir de allí pitando (un poco paranoica, porque ya os digo que el libro es muy, muy raro y valioso) hacia su apartamento.
Cómo llegó el libro a esa caja es un misterio.

A partir de la compra del libro todo comienza a cambiar en la vida de Ariel. Y cuando digo todo es TODO. Todas sus creencias se desmontan, junto con lo que serían las creencias de la mayoría. Emprende un viaje por el mundo de la mente, por el espacio-tiempo y las paradojas (joder, había paradojas por todos lados. Qué dolor de cabeza). Por la troposfera.
Pero el viaje no está exento de problemas. Ese viaje es algo que muy pocos conocen, y algunos matarían por que ese secreto no saliera a la luz y nadie más lo conozca. Además, el viaje altera el concepto del tiempo, y jugar con el tiempo es algo peligroso. Ariel deberá huir para conservar sus recientes nuevos conocimientos. Y la vida.
 

Los átomos son distintos. Hay átomos de helio y átomos de hidrógeno y de muchos tipos, pero solo se diferencian en el número de quarks y electrones que tienen y, en el caso de los quarks, de su carga. Les dije que, por lo tanto, el urinario podía considerarse, de forma muy exacta, igual a la Mona Lisa, por ejemplo; y que lo que ellos interpretaban como realidad era relativo y dependía del punto de vista que aplicasen. Bajo un microscopio potente, el urinario y la Mona Lisa serían idénticos.

 

Ariel es básicamente el personaje principal. Luego tenemos a Burlem, que sale poco en comparación con otros pero que junto con Lura será de los que más hagan tambalearse las creencias de Ariel; Adam, un teólogo con el que Ariel tiene que compartir su despacho y por el que parece que empieza a sentir algo (cosa rarísima en ella); Heather, una bióloga evolucionista que compartirá también el despacho de Ariel y que en realidad no tiene casi papel en la novela; Wolf, el vecino de Ariel y un personaje al que yo personalmente le he cogido cariño aunque es realmente un pobre desgraciado; y Apolo Esminteo, el dios griego y que en la novela se presenta como el protector de los ratones (ratones que tienen una papel importante en la novela). Éste ayudará en algunas ocasiones a Ariel en sus viajes a la troposfera. 

El ritmo de la novela es algo lento hasta la primera parte, pero una vez pasada la narración empieza a coger velocidad y todo se sucede bastante rápido. Si a eso le unimos que en determinados momentos la cosa se enrevesa de forma casi imposible, tenemos que hay que pararse de vez en cuando para pensar en lo que has leído y no perderse.
A consecuencia de eso, la novela engancha a ratos. Pero tengo que decir que, en mi caso, solo me ha ocurrido un par de veces, y la mayoría de desconexiones con la novela han sido durante su primera parte, que dura solo hasta la página 113.

Pasada la primera parte, la idea es tan original y extravagante (porque sí, porque te quedas pensando en cómo narices se le ha podido ocurrir a la autora semejante cosa) que engancha más y más y lo único que tienes en la cabeza es que necesitas saber cómo se va a desarrollar todo (bueno, eso y que si no puede ser que todo lo que se expone en la novela sea un poco cierto). Esa es un poco la “maldición” de esta novela. Solo te obliga a parar y no acabártelo en dos días el hecho de que llega un momento en que se te forma una niebla espesa en el cerebro y si no descansas y duermes un poco, no te enteras de lo que está pasando. No es de estos libros cuya lectura sea fácil. Tienes que estar lúcido y concentrado.

Además de grandes dosis de originalidad y líos mentales, la novela tiene puntos muy graciosos. 

-Oiga, lo siento, colega. Si no puede ayudarme, no me ayude. Pero no me haga perder el jodido tiempo, ¿quiere? Esto es muy grave. Su vida corre peligro, por si eso significa algo para usted.

-¿Peligro? ¿Por una polla?

-¿Qué? ¡Espabile de una maldita vez!

-Peligro. ¡Peligro! ¿Ariel se encuentra en peligro? Tenemos que ayudarla. ¿Dónde están las granadas?

 

 

Puntuación

Hasta el envoltorio (5/6)

La sensación que he tenido al acabarlo ha sido un poco como estar entre dos mundos (ja, buen chiste maja). Por un lado mi cabeza no dejaba de decir “Qué pasada. Qué-pasada”. Por otro me faltaban explicaciones, necesitaba más información para poder estar contenta del todo. También puede ser que fuera más una sensación de “jo, yo quiero más”.

Es el primer libro que leo de esta autora, pero estoy absolutamente segura de que voy a buscar otro libro suyo y a leerlo. Probablemente PopCoc, porque tiene muy buenas críticas y muchos dicen que El fin de Mr. Y no está a la altura de ese. Veremos si se convierte en una de mis favoritas.

Las únicas pegas que le saco a la novela son el ritmo lento del principio, que puede echar para atrás a mucha gente, las desconexiones que vienen de vez en cuando, y el final. Lo cierto es que me gustaría saber qué fue de Wolf, si el mundo cambió o no cambió, y si ese epílogo es lo que yo creo que es o no.
Ah, y que la homeopatía tiene un papel importante en todo el asunto de los viajes. Le tengo un poquito de manía a la homeopatía, pero eso ya es cuestión personal.
Por lo demás, si estáis preparados para plantearos cuestiones universales y encontraros con una idea totalmente ingeniosa, este es vuestro libro.
(Es del 2009, así que probablemente si lo buscáis lo encontraréis en oferta. En el mío hay una pegatina que dice 5.99€. Aunque yo lo robé de casa de mi abuela. JE).

Mi enhorabuena a Scarlett Thomas. Nadie había conseguido hasta ahora que me parase a pensar en el sentido de la existencia, el universo y sus leyes.

 

¿Leerían un libro maldito si lo tuvieran a mano? ¿Si supieran que existe un libro maldito y lo encontrasen en una librería, gastarían todo su dinero en él? ¿Si supieran que existe un libro maldito, lo buscarían aunque todos creyesen que no quedaba ningún ejemplar?

 

 

 

firma

martes, 31 de julio de 2012

Reseña: 22:22

 

 
22.22_FINAL

Título: 22:22
Autora: Dianna M. Marquès
Editorial: Autopublicado
ISBN: 9788461506767
Año de publicación: 2011
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 341
 
 

 
 
 
Sinopsis
Para April, ya nada será igual después de perder a su padre. Rehacer su vida y encontrar el amor será algo prácticamente impensable, y menos cuando hay alguien que se empeña en añadir problemas por el camino, amenazando su felicidad. Por suerte, fuerzas desconocidas hasta el momento para ella, la ayudarán a darse cuenta de que el destino ya tiene sus planes.

 
 
Opinión personal
 
Primera incursión de una servidora en el universo de la escritora autopublicada Dianna M. Marquès.
Muchos ya la conoceréis. Ella solita se ha labrado con mucho esfuerzo su fama en la Blogosfera y ha conseguido hacerse un hueco en ese difícil mundillo que es el de la literatura. Además, lleva la web de Huérfanos literarios, una estupenda iniciativa para todos aquellos que deseen autopublicar o ayudar a la gente que quiera hacerlo.
Dianna tiene varias novelas a sus espaldas y 22:22 no es la primera de ellas, pero por una razón o por otra, es la que elegí para conocer su prosa.

La culpa la tiene en gran parte la portada. Todas las novelas de Dianna tienen unas portadas preciosas (por si no lo sabéis, es diseñadora gráfica, lo cual explica muchas cosas XD), pero ésta en concreto me dejó con los ojillos haciendo chiribitas. Leí la sinopsis, leí varias reseñas en las que ponían a Tyler *inserte suspiro aquí* por las nubes y dije: “este no se me escapa”.
El resultado fue que me lo autorregalé (me encantan los autorregalos. ¿Lo había dicho ya?) hace unos meses por unas notas que salieron bien. No recuerdo cuáles ahora mismo, jur.
 
¿Me arrepiento de haberme gastado el dinero? En absoluto.
 
Nuestra protagonista es April (Abril en su versión castellana), una joven científica (punto a favor) española con un historial de amores no muy bueno que gracias a una beca trabaja en un laboratorio de investigación de la soleada y llena de surferos macizos ciudad de Los Ángeles.
Allí vive junto a Danielle, su amiga y compañera de piso. Una chica alegre, con un puntillo de locura que la hace adorable, y muy mística. Totalmente lo contrario, en este punto, a nuestra querida April, cuya mente científica le impide dejar el camino del escepticismo (otro punto a favor. Esta es de las mías).
 
En España deja un padre, una madre y una hermana, Sarah, y se ve obligada a volver cuando le comunican que su padre ha muerto en un lamentable accidente.
Allí tiene que hacerse la fuerte por su madre y su hermana, aunque en el fondo está completamente destrozada y ya no volverá a ser la misma. Apenas un mes después April vuelve a Los Ángeles, y en el vuelo de regreso tendrá un encontronazo con un guapo pero molesto surfero californiano que marcará su destino.
 
A raíz de la muerte de su padre un número no dejará de perseguirla: el veintidós. Veintidós por aquí, veintidós por allá. Y siempre, siempre, pura casualidad. Al menos eso es lo que piensa April…
Además le irán ocurriendo cosas  un tanto extrañas a las que no dará demasiada importancia. Recordemos que se trata de escepticus máximus (tenía que decirlo XD).
 
En Los Ángeles volverá a encontrarse con Tyler, el chico del avión, y poco a poco ser irán haciendo amigos. En todo momento veremos un puntillo adorable y a la vez pícaro en el comportamiento de Ty, que April achacará a su situación personal. La pobre chica está completamente cegata. Que alguien le tire un balde de agua fría.
 
Se arrellanó en el cómodo asiento antes de ponerse el cinturón y sonrió a Tyler.
-Gracias por acompañarme, es todo un detalle.
-Los amigos de Devon son mis amigos –Encendió el motor y un ronroneo metálico inundó el habitáculo.
April sintió demasiada curiosidad.
-¿Qué coche es este?
-Un Aston Martin –Sonrió sin apartar los ojos de la calle.
-¿Como el de James Bond?
-Exactamente igual –Rió divertido-. El MI6 me ha dicho que ésta es la dirección de nuestra misión –Le entregó un papel arrugado.
April leyó con detenimiento y sonrió.
-Sí, ésta es. ¿Te la ha dado Devon?
-Preferimos llamarle D –Enarcó las cejas divertido y ella esbozó una sonrisa.
 
La relativa calma que empezaba a establecerse en su vida gracias al apoyo de Danielle y Tyler (sobre todo este último) tras la muerte de su padre se ve perturbada por un desconocido que parece tener fijación por ella, y que está dispuesto a todo con tal de conseguir lo que desea.
Esto hará que Tyler y April se acerquen cada vez más, dándonos escenas muy tiernas.
En los últimos capítulos la cosa empieza a ponerse fea con respecto al acosador, y Dianna le da un toquecillo de acción a la novela que es bienvenido.
 
 
Puntuación
verde_COMA
 
Dianna tiene una escritura sencilla y clara, sin repetidas descripciones (creo que todos somos enemigos de las descripciones a tutiplen) ni demasiadas florituras, lo que hace que 22:22 sea muy fácil de leer.
Se nota además que le pone mucho amor a lo que escribe. Ya sé que esto debería ser así con todos los escritores, pero creo que con unos se nota más que con otros, y este es el caso. Tuve esa sensación en todo momento.

Con respecto a la historia en sí tengo que decir que me pareció un poco lenta al principio, pero conforme fueron pasando los capítulos el ritmo se estableció en el punto adecuado.
Tiene algunos fallos de ortografía y/o tipográficos, pero es normal. Si ya las novelas que son publicadas por editoriales tienen por donde quieren…
De los personajes, April, Tyler, Erik y Danielle (y tal vez Sarah) son a los que más llegamos a conocer. El resto son la definición perfecta de secundarios. No pasan sin pena ni gloria, pareciendo que son meros “pegotes” en la novela, pero tampoco destacan mucho.
 
Puedes repetir (4/6)
 
 

Con un final que te deja con un “No puede ser. Dime que no es cierto” en la boca y las lágrimas a punto de tragarte a ti y al vecindario entero (por lo menos en mi caso, ya sabéis que soy muy sensible), 22:22 es una novela perfecta para los que buscáis una bonita historia de amor, con toque paranormal.
Aunque los que somos anti-paranormales también podemos disfrutarla. Que no se diga.
 
-¿Qué haces despierto a estas horas?
-Tenía sed.
-¿No tienes una mini nevera en tu cuarto?
Un pequeño destello blanco le indicó que él estaba sonriendo.
-Lo que necesito estaba abajo –ronroneó.
April aprovechó la intimidad que le proporcionaba la oscuridad y no disimuló un gesto nervioso que no impidió que se sonrojara como acto reflejo.
-Entonces no te entretengo más –Pasó por su lado casi corriendo y se oyó la puerta de su habitación cerrándose de golpe.
Tyler profirió una sonora carcajada.
 
 
Besotes,
firma