El otro día, siguiendo mi rutina habitual, entré a Facebook y vi que Becca Fitzpatrick por fin había revelado la que sería la portada en EEUU del último libro de la Saga Hush hush.
Bravo, Becca. El título es tremendamente original.
Como viene siendo habitual con esta saga, la portada será la misma en la traducción al español (a menos que a los señores de Ediciones B les de ahora por romper moldes y de paso poner en evidencia a una servidora).Verla me hizo pensar en las portadas en particular y, de ahí, en las sagas en general.
Sagas. Eso de lo que muchos están hartos y otros tantos andan enamorados hasta la cartera.
¿Cuántas novelas se convirtieron en sagas por dinero?
¿Cuántas sagas habrán sido escritas porque de verdad su autor creía que quedaban muchas cosas que contar sobre la historia y sus personajes? Y luego de esas… ¿cuántas habrán sido prolongadas innecesariamente por el afán de su autor de seguir engordando su cuenta corriente?
¿Cuántas nacerían con la idea de convertirse en saga y luego se quedaron en un libro autoconclusivo? (sí, JÁ, sigue soñando bonita…)
Y por último… ¿qué es esta epidemia de sagas que está invadiendo el panorama literario cual horda de zombies hambrientos de cerebros esponjosos?
“Epidemia” usado como término neutral, ¿eh? No se me vaya a cabrear nadie.
Hay sagas que merecen llevar ese calificativo porque había mucha tela que cortar y una novela no era suficiente.
Chachi. Estupendo. Bienvenidos sean los sucesivos libros.
Es el caso por ejemplo (desde mi punto de vista, ojo, que no tenemos por qué coincidir todos) de la saga Amor más allá de tiempo (aka Rubí, Zafiro y Esmeralda) o Los juegos del hambre.
Cazadores de sombras no la nombro porque la tengo a medio y he leído por ahí que se podía haber quedado perfectamente en tres libros, sin necesidad de un cuarto, quinto y sexto.
No lo sé. Hasta que no llegue al tercero no puedo deciros si me sumo a la indignación popular o no.
En el caso de la saga Hush hush (cuyo primer libro reseñamos el verano pasado Claire y yo, click AQUÍ; y segundo se ha leído más o menos una servidora en inglés, aunque para hacer una reseña tendría que releerlo porque lo leí pocos días después de su salida en UK. Qué valiente soy y qué barato me salió) creo que un libro habría sido más que suficiente.
Señora Fitzpatrick, creo que no era necesario alargar más la cosa.
Hush hush está bien, es entretenido, tiene acción, romance, algo de sobrenatural… muy completito.
Y cuando salió al mercado no hablaba de lo mismo de siempre: nada de vampiros, hombres lobo y brujas.
Ángeles caídos. Mira qué bien, un punto para la autora.
Pero claro, te sacan un segundo ¿y qué haces? Tu cerebro te dice que comprarlo sería ir contra tus principios porque “bien está lo que bien acaba”, pero tu corazón no hace más que decir “¡otro, otro, otro! ¿Y si dicen algo importante de la trama? ¡Que te lo pierdes por idiota!”.
Vamos, que lo acabas comprando.
Y así sucesivamente a menos que tengas poco dinero y una voluntad de hierro para ignorar lo que te dice ese órgano tan feo que tenemos en el pecho. No necesariamente en ese orden.
Ale, ya tiene hecho el agosto el autor contigo.
Repita el proceso “X” veces con “X” novelas y dejará de recordar lo que significa la palabra “autoconclusivo”.
Por eso yo me pregunto…
Sagas.
¿Moda engañabobos o fenómeno justificado?
¡A debatir!
Y mientras yo observo cómo os pegáis unos a otros me repaso las cosas del examen del lunes.
