¡Buenos días!
¿Qué tal la mañana de sábado sabadete? ¿Bien? ¿Mal? ¿Con sueño? ¿Levantándose a las 14 h?
Os traigo una reseña que está pendiente desde hace mucho tiempo, y que tenía muchas ganas de hacer.
Prometo no volver a esperar tanto, porque me ha costado una barbaridad acordarme de todo lo que quería poner. No quiero que se me escape nada ;)
Así que, sin más dilación, empezamos con la reseña del libro de Moru.
El reino del águila: El círculo perfecto
Autora: Moruena Estríngana
Categoría: Fantasy
Año de publicación: 2010
Idioma: Castellano
ISBN: 9788492687268
Número de páginas: 340 páginas
Dimensiones: 150x230
Formato: Rústica con solapas
Precio: 17.00 €
Sinopsis:
En un lugar donde la magia es un don y no un castigo, existe la leyenda de un joven encerrado en otro plano que vigila y espera a que alguien le libere y le dé la oportunidad de llevar a cabo la venganza que prometió a su difunto y asesinado padre.
En esta novela se nos presentan las historias de dos jóvenes separados por el tiempo, dos historias completamente distintas y a la vez completamente entrelazadas.
Derek es un joven príncipe al que su madre tuvo que renunciar con el fin de mantenerlo alejado de su tío, que quería acabar con él para asegurarse el trono del Reino del Águila. Contaba para ello con la ayuda de un poderoso y malvado mago, hermano de aquella mujer que con profundo pesar intercambió a su hijo muerto por el de su amiga la reina con tal de ayudarla a salvar al futuro y legítimo rey.
Petra, la amiga de la reina, entrega el bebé a unos amigos suyos para que lo críen como a un hijo, y llegado el momento, le revelen su verdadera identidad, para así poder enfrentarse a su destino.
Pero un día, a la edad de 11 años, el niño es raptado por un barco pirata cuyo capitán hace pasar al joven Derek los peores años de su vida, anidando el odio y el resentimiento en su corazón.
Cuando consigue escapar de su cautiverio, una sola cosa ocupa la mente del joven: venganza. Venganza contra su tío y el maldito brujo, y contra el cruel pirata.
Sin embargo, al regresar a su reino, sus enemigos le persiguen para darle muerte, y la antigua amiga de su madre se ve forzada a realizar un conjuro que encierre al joven en una realidad paralela, de la que sólo podrá salir cuando su verdadero amor consiga juntar los dos semicírculos que sellan la puerta.
Derek no puede hacer más que esperar, entrenándose para la lucha, ejercitando su magia, alimentando cada vez más su furia.
Viendo pasar los años mientras el permance casi inmune al fluir del tiempo.
En el presente, Evy posee el castillo que alberga la puerta donde se encuentra encerrado el príncipe. La leyenda dice que sólo una muchacha que haya cumplido los 18 años podrá otorgarle la libertad.
Pero, por supuesto, Evelyn no cree en esas cosas.
Sabe que existe la magia y sabe que ella posee ese don, pero lo ignora con tal de contentar a sus disciplinados y rígidos abuelos, y a su lechoso ocupado prometido.
Cada año, Evy abre las puertas de su castillo a jóvenes damas que, recién cumplida la mayoría de edad, esperan ser las elegidas para rescatar al príncipe de su cautiverio.
Pero parece que nadie lo consigue, y eso hace a Evy convencerse de que no hay ningún príncipe encerrado al otro lado de aquel portón en el sótano de su casa.
Claro que, casi siempre, tratamos de convencernos de algo más a nosotros mismos que al resto y, en esta ocasión, Evelyn no es menos.
Así que cuando cumple los dieciocho,
se decide a intentarlo. ¿Quién es ella para negarle la libertad y la oportunidad de llevar a cabo su venganza a un príncipe?
Evy trata de juntar los dos semicírculos, y al ver que no puede, cae presa de la desesperación.
¿Cómo ha podido creer que ella era la elegida? Es más, ¿en qué momento creyó en esa estúpida leyenda?
Sin embargo, su corazón le dicta que lo intente una vez más y, esta vez, de forma distinta.
Y lo consigue.
Y en qué mala hora, porque después de liberar a Derek, este se convierte prácticamente en un enorme y molesto grano en las posaderas.
Derek es un fanfarrón, un egocéntrico, un prepotente... y un amor.
Evy es ordenada, calculadora y la perfecta nieta para sus abuelos.
Y... bueno, a veces de lo buena e inocente que es, es tonta.
Te dan unas ganas de darle un par de bofetadas para que reaccione... No es feliz con su prometido, pero sigue con él para agradar a sus abuelos. Y se autoconvence de que él la quiere realmente.
Ambos se sienten atraídos por el otro, pero no son capaces de reconocerlo abiertamente. Aunque las insinuaciones de Derek son bastante fáciles de captar...
Apesar de ello, el príncipe tiene claro cuál es su objetivo; no piensa en otra cosa. Los años pasados en aquel barco y en esa maldita cueva han revestido su corazón de piedra y oscurecido sus ojos por la sed de venganza.
No se cree capaz de amar a una mujer como Evy, por mucho que lo desee. Además sabe que, en el momento en que ejecute su venganza, regresará a su tiempo para por fin cumplir su destino como rey. Y eso conlleva desposar a otra mujer.
No puede permitirse amar a Evy, por mucho que sea su círculo perfecto, su mitad, la única que alivia su maltrecha alma..., si luego tiene que perderla para siempre.
Y, lo que es peor, no recordarla jamás.
No saber por qué su corazón llora desconsolado...
Sé que esto es una locura pero creo que quiero a esta muchacha desde el mismo instante en que mis ojos la vieron en este balcón, hablando sola. Por si mi vida no fuese lo suficientemente complicada ya, ella es una más; cuando esto termine, le tendré que decir adiós para siempre y, quizá cuando vuelva, no la recordaré. No recordaré nada de ella y me pasaré la vida buscándola, sin saber que es a ella a quien anhela mi alma. ¿Por qué me ha tenido que pasar esto?
El tiempo pasa y los dos aceptan que no pueden estar juntos, pese a lo mucho que se aman.
Porque, al final, Derek acaba aceptando que su corazón nunca perdió la capacidad de amar, y que éste siempre le pertenecerá a Evy.
Menudo futuro les espera...
Nuestros protagonistas tendrán que enfrentar otros problemas, como el regreso de entre los muertos del vil pirata, la constante presencia del prometido de Evy y de sus estrictos abuelos, y el descubrimiento de algo sobre su linaje que complicará la venganza de Derek.
Está en vuestras manos saber cómo acaba esta historia.
¿Final feliz o final trágico?
Moruena crea un historia fresca, distinta a la que acostumbramos a ver entre tanto vampiro, hombre lobo y ángel caído (aaayy D-a-m-i-á-n... *suspiro prolongado*)
La magia y el amor envuelve cada hoja del libro, y es imposible no sentirse como parte del castillo o del pueblo, siempre atento a cada movimiento, cada palabra que se dirigen los personajes.
La historia sobre las águilas gigantes relacionadas con el reino es preciosa, y nos proporciona al final del libro uno de los momentos más emotivos de la novela:
Sí. Es lo mejor. Es lo mejor. Es hora de vivir para lo que nací, para ser rey. Es hora de aceptar mi destino, pero no puedo aceptar la inmortalidad, no sin ella. Solamente soy un hombre que llora por haber perdido a la persona amada.” Alzó la vista y miró al águila-. Seré un buen rey, pero no puedo ser un rey inmortal. Te compadezco, amigo, compadezco tu eterno sufrimiento por su pérdida. Yo… Yo simplemente no puedo.
Aunque momentos emotivos para llorar a moco tendido no faltan, ¿eh?
Si queréis leer una historia donde el amor es capaz de mover montañas e, incluso, de burlar al destino, este es vuestro libro.
No os dejará indiferentes.
Enhorabuena, Moruena. Estoy deseando que salga el segundo libro, aunque Derek y Evy no sean los protagonistas.
Yo de ti no lloraría, él no merece tus lágrimas, de hecho, nadie se las merece.