martes, 30 de marzo de 2010

Próximamente...

¡Hola a todos!
Madre mia... esto me está costando mucho más de lo que creia...
Bueno. Vamos a lo que vamos. (Poniendo orden en mis pensamientos... por favor, espere...)
Vale. Ya.

Primero de todo, deciros que con esto de la Semana Santa y los últimos meses de universidad, estoy hasta el cuello. Vamos, que si saco algo de tiempo para la familia, los amigos, leer y pasar a word las reseñas, ya puedo tirar cohetes... ¬¬
Asi que no rondaré mucho por aqui. Iré haciendo las reseñas una por una a word y un dia de estos... ¡PAM! Todas de golpe al blog xD

Punto número dos. Estoy preparando mi primera entrevista a una autora. ¿Quién será, quién seraaaa?
Bueno. PRONTO lo desvelaremos...
Por el momento decir que me hace muchísima ilusión =)

Punto número tres. También estoy preparando una encuesta. Para ver cómo mejorar el blog. A ver qué creeis que le falta (o que le sobra) ;)
Contestad sin miedo ¿eh? Sinceridad al poder ^^

Cuarto punto del asunto: ¡tengo un montón de trabajo atrasadoooooo!
Tengo que crear páginas en el blog, encargar el fondo, colgar reseñas MUY atrasadas... ¡No doy a basto!
De verdad, lo siento. No penseis que os quiero dejar abandonados (para cuatro gatos que somos xD). Seguiré al pie del cañón. Y os lo compensaré (aún no se cómo...)

Menos mal que es un blog primerizo... ¡uuufff! :)

Y... ya, por el momento. Cualquier cosa, cuelgo otra entrada.

Un beso,
Alice

jueves, 18 de marzo de 2010

El cuervo - Edgar Alan Poe (1845)

¡Hola! Ya toca actualización ;)
Y esta semana actualizo con mi poema favorito.
El cuervo, de Edgar Alan Poe.
Pero antes de dejaros aquí el poema, el cual es bastante largo, he de decir; quiero que reflexionemos un poquito sobre si somos justos o no a la hora de calificar la obra y la cordura, en este caso, de un autor.


Se ha dicho que Edgar Allan Poe no podía ser considerado un prodigio porque sus obras (que pasan por los cuentos, el ensayo, la crítica y la novela) no eran más que desvarios provenientes de un hombre cuya mente perdió el horizonte hacía muchos años.
A menudo se confunde la genialidad con la locura.
Pero, en el caso de que, efectivamente, Poe no estuviese muy en sus cabales, ¿su obra es menos importante? ¿La cordura mide la genialidad hasta el punto de ser incompatibles ambas? Yo creo que no.
Si perder el jucio supone escribir así...


Volvámonos locos todos.

EL CUERVO

Una vez, en triste medianoche,
cuando, cansado y mustio, examinaba
infolios raros de olvidada ciencia,
mientras cabeceaba adormecido,
oí de pronto que alguien golpeaba
en mi puerta, llamando suavemente.
"Es, sin duda -murmuré- , un visitante.
Solo eso y nada más"

Recuerdo el mes helado de diciembre;
una a una, las ascuas moribundas
forjaban su fantasma sobre el suelo.
Deseaba con ansia la mañana,
buscando entre mis libros un consuelo
a la doliente pérdida de la virgen Leonora,
que es así por los ángeles llamada...
Sin nombre aquí por siempre.

Me estremeció el crujir de las cortinas
de púrpura y de seda, y un espanto
jamás sentido paralizó de pronto
mi corazón. Y yo me repetía:
“Algún tardío visitante ruega
la entrada, en la puerta de mi estancia
en mi puerta golpea un visitante;
es esto y nada más.”

Reanimada mi alma y sin más dudas,
“Señor-dije-, o señora, si no,
vuestro perdón sinceramente imploro.
Pero es que dormitaba, y la llamada
vuestra tan leve fue, que apenas
supe si había oído tal llamada.”

Abrí entonces la puerta por completo;
Tinieblas, y nada más.

En lo oscuro atisbaba con ahínco.
Temor, asombro y dudas me invadían;
soñaba sueños que ningún viviente
oso nunca soñar. Todo seguía
envuelto en el silencio y en la calma.
Una sola palabra murmuraba,
y el eco, aquel “¡Leonora!”, murmuraba.
Solo eso, y nada más.

Volví a mi estancia; ardía mi alma entera.
Pronto se oyó de nuevo la llamada,
pero esta vez más fuerte, más cercana.
“¿Será -dije- ese ruido en la ventana?"
Semejante misterio he de explorar,
calmando el corazón; ese misterio
he de explorar, repito, en las tinieblas;
el viento es, y nada más.

Abrí el postigo, y con gentil revuelo,
entró entonces un cuervo majestuoso,
como en los santos días del pasado.
No me hizo reverencia, ni siquiera
un minuto vaciló. Con prestancia
de dama o varón noble, se posó
en el dintel, sobre un busto de Palas…
Allí quedó posado, y nada más.

Con su grave decoro el feo pájaro,
como el ébano negro, mi tristeza
en sonrisa trocó. Y yo le dije:
“A pesar de tu cresta desollada,
cobarde no eres, ciertamente, cuervo
torvo, espectral, errando por el margen
de la noche Plutónica. ¡Revélame tu nombre!”
El cuervo dijo: “Nunca más”

Atónito quedé por la respuesta
tan rotunda del ave desgarbada,
respuesta inoportuna, sin sentido;
mas convengamos que ningún mortal
haya nunca gozado la fortuna,
de tener sobre un busto, en el dintel
de su puerta, un pájaro posado,
con un nombre como este: “Nunca más.”

El cuervo solitario, desde el busto,
una sola palabra pronunció,
como si su alma fluyese en vocablo.
Calló después, inmóvil el plumaje.
Yo apenas susurré: “otros amigos
volaron ya. Cuando despunte el alba,
este me dejará sin esperanza…”
El ave dijo entonces: “Nunca más.”

Estremecido estaba por la calma
que truncara su rápida respuesta.
“Sin duda –dije-, son esas palabras
las únicas que sabe y ha aprendido
de un amo desdichado a quien persigue
el Desastre Fatal, y cuyo canto tenga este estribillo triste:
“Nunca más, nunca más.”

Pero el cuervo seguía e incitaba
mi alma a la sonrisa todavía.
Un sillón puse, frente al busto, al ave;
y hundido en almohadón de terciopelo,
mi mente encadenaba fantasías,
pensando en lo que el ave desmañada,
fea, flaca, siniestra, a entender daba
croando: “Nunca más.”

Sentado, meditaba. La mirada
del pájaro mi corazón quemaba.
recliné la cabeza en el cojín
que la luz de la lámpara embebía,
deleitada en el suave terciopelo,
pero ese cojín color violado
Ella no ha de oprimir ya más,
¡ah, nunca más!

Tornose el aire denso y perfumado
por invisible incienso. Balanceaba
el incensario un serafín; se oían
sobre el tapiz mullido sus pisadas. Grité:
“¡Miserable! ¿Te ha prestado tu Dios
o el nepentes te envía con sus ángeles?
¡Bébelo, olvida ya a Leonora!”
El cuervo dijo: “Nunca más”

“¡Profeta –dije-, ser nacido del mal!
¡Profeta, sí, o pájaro, o demonio!
Si el Tentador te manda, o la borrasca
te arroja a nuestra orilla desolada
pero impávida, a la desierta tierra
mágica por el terror alucinada,
dime, yo te lo ruego, ¿hay bálsamo en Galaad?
El cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta –dije-, ser nacido del mal!
¡Profeta, sí, o pájaro, o demonio!
Por ese cielo que en lo alto se comba,
por ese Dios que tú y yo veneramos,
di a esta alma triste si en el Edén distante
abrazará a la doncella santa
a quien los ángeles llaman Leonora.”
El cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Que se esta palabra la señal,
Pájaro o espíritu diabólico,
de nuestro adiós! ¡Retorna en la borrasca
y al borde de la Noche Plutoniana!
¡No dejes pluma negra como prenda
de tu mentira! Mi soledad respeta
¡quita de mi pecho tu pico, tu forma de mi puerta!
El cuervo dijo: “Nunca más.”

El cuervo, inmóvil, sigue aún posado
sobre el pálido busto de Palas,
encima de la puerta de mi estancia;
sus ojos son de un demonio que sueña.
La luz sobre él mi lámpara derrama,
proyectando su sombra por el suelo.
Y mi alma fuera de esa flotante sombra,
¡nunca más se alzará!

Espero que os haya gustado.
Se que es un poco largo.
Si habéis sido capaces de llegar hasta aquí, os felicito :)
Por último, quiero darle las gracias a Calcetín por su ayuda para pegar el poema en la entreda. Resulta que tenia el editor de entradas antiguo y no me dejaba pegar ¬¬
Ahora esto irá mucho más rápido. Podré pegar las entradas hechas de antemano en el word ^^

Un beso,

Alice

viernes, 12 de marzo de 2010

Muere Miguel Delibes

Hola a todos.
Como muchos ya sabéis, hoy a las 7:00 de la mañana el cáncer ponía fin a la vida del genial novelista Miguel Delibes a los 89 años de edad.
Se terminaban así horas de angustia e intensa agonía; no solo para la familia, sino para tantas otras personas que sentían algo especial por este entreñable hombre. Personas como yo.
Esta mañana, a las 13:15 he encendido la tele y la primera imagen que he visto a sido esta. Se me ha acelerado el corazón y me he quedado congelada.
Lo primero que he pensado ha sido: "Por favor, que no sea eso".
Pues sí lo era. En todas las cadenas los informativos decían lo mismo: Miguel Delibes había muerto.
No puedo describir bien lo que sentí. Un nudo en la garganta y la necesidad de llorar. Esa va bien.
Se apaga la llama de una vida que nos ha dejado cosas inolvidables.

Como tantos otros, yo he tenido que leerme algún que otro libro de Miguel Delibes obligada por la profesora de Lengua y Literatura en el instituto. El camino fue una de ellas. Y me alegro de ello.
Porque solo así descubre uno a los grandes autores; autores que, como Miguel Delibes, dejan huella con sus historias y, cómo no, con su forma de ser y de ver la vida.
Algunas de sus novelas más conocidas son Cinco horas con Mario, El camino, Los santos inocentes, Las ratas, y como no su última novela, El hereje.

Podríamos pensar que la literatura española se queda huérfana, pero no es así. La novela de Miguel Delibes ha marcado gran parte de la literatura de otros autores, tanto contemporaneos a él como actuales. Y lo seguirá haciendo. Por muchos años.


Te echaremos mucho de menos.

Cuentos de Bereth II: La maldición de las musas

¡Hola a todos! Por fin tengo un ejemplar de la segunda novela de Cuentos de Bereth! Me ha costado una semana y media... ¬¬
Y ahora que hasta después de Semana Santa no tengo exámenes, ¡me toca ponerme al dia con mis dos lecturas!

Por lo que he oido y leido por ahi, ¡la gente esta muy contenta con lo que lleva leido!
Probablemente me sume a ellos muy pronto :)
Empiezo ya mismo. Ya os contaré como va la cosa ^^

Un beso,
Alice